DE LA GEOGRAFÍA POLÍTICA A LA GEOPOLÍTICA

FOLLETO CENTRAL DE LECTURA

INTRODUCCIÓN: La Geografía como Campo de Batalla del Poder

El estudio del poder global exige comprender cómo se construyen, disputan y transforman los territorios. La geografía política, como disciplina analítica, nos revela que las fronteras, los recursos naturales y la organización espacial no son datos neutrales, sino expresiones concretas de relaciones de fuerza históricas. Desde el determinismo geográfico de Ratzel hasta las teorías críticas contemporáneas, esta rama del conocimiento desnuda los mecanismos mediante los cuales los Estados y las potencias han justificado su dominio, ya sea mediante la expansión colonial, el control estratégico de rutas comerciales o la imposición de órdenes territoriales asimétricos.

Sin embargo, cuando el análisis descriptivo de la geografía política, da paso a la acción estratégica, emerge la geopolítica como herramienta decisiva. Mackinder, Spykman y otros teóricos clásicos convirtieron el espacio en un tablero de juego donde las potencias compiten por hegemonía, pero sus enfoques eurocéntricos y militarizados requieren una revisión crítica. Hoy, frente a un mundo multipolar atravesado por crisis climáticas, guerras híbridas y resistencias antiimperialistas, la geopolítica no puede reducirse a los cálculos de las élites: debe incorporar las luchas de los pueblos por la autodeterminación, la justicia espacial y la soberanía sobre sus territorios.

De manera destacada presentaremos algunos apartes de la reflexión sobre geopoder del general Padrino López, el cual ilustra de manera profunda la relación entre poder y espacio, así como las nuevas trayectorias de reconfiguración del orden de poder mundial.

Este folleto de estudio propone un recorrido que trasciende la neutralidad académica. Al estudiar la evolución de estas disciplinas, no solo buscamos entender el mundo, sino intervenir en él. Desde las advertencias de Bolívar sobre el "equilibrio del universo" hasta las estrategias de integración del ALBA en el siglo XXI, la geopolítica de los oprimidos demuestra que el conocimiento espacial, cuando se pone al servicio de la liberación, puede ser tan poderoso como los ejércitos o las economías. Invitamos al lector a apropiarse de estas herramientas para desmontar las arquitecturas del poder e imaginar futuros territoriales más justos.

PARTE UNO: Fundamentos de la Geopolítica y la Geografía Política

1. ¿Qué es la Geografía Política?

La Geografía Política es una rama de la geografía humana que se dedica a estudiar la relación entre espacio, poder y territorio. Analiza aspectos cruciales como:

Diferencia clave con la Geopolítica: Es fundamental distinguir la Geografía Política de la Geopolítica.

2. Breve Historia y Evolución de la Geopolítica

La disciplina tiene sus raíces en el siglo XIX.

3. Tesis Centrales de la Geopolítica

Actualmente, la geopolítica se centra en varias tesis principales:

4. Objeto de Estudio de la Geopolítica Actual

La geopolítica contemporánea se ha consolidado como el estudio de la organización del escenario internacional desde una perspectiva espacial. Esto incluye:

En esencia, la geopolítica actual examina la organización del poder en el espacio global.

PARTE DOS: Tradiciones Geopolíticas Dominantes

Las fuentes identifican tres tradiciones geopolíticas dominantes representadas por figuras clave:

PARTE TRES. Los aportes del general Padrino López en la comprensión de la geografía política y el geo poder.

En su libro Geopolítica Multipolar a 20 años del 13ª (2022), el general Padrino López comienza apuntando de manera acertada:

"Se cae en un error al considerar un mapa como una representación de la realidad, sin tener en cuenta que su elaboración lleva intrínseco un problema en las expresiones físicas del trabajo cartográfico, pues estas, en lo absoluto, son imparciales." (Padrino López, pg 18)

En esta cita cuestiona la neutralidad de los mapas al señalar que son construcciones políticas que reflejan intereses hegemónicos. En otros apartes de su trabajo, como veremos en los párrafos siguientes, compara el mapa eurocéntrico (con Greenwich como meridiano central) y el chino (que sitúa el Pacífico en el centro), demuestra cómo la cartografía histórica ha legitimado estructuras de poder. Esta crítica se enmarca en su análisis del orden westfaliano, que consolidó una visión geopolítica centrada en Europa y luego en EE. UU., ignorando otras perspectivas culturales y geográficas.

Su trabajo apunta a desarrollar un análisis crítico sobre la transición desde un orden mundial unipolar hacia uno multipolar, destacando las implicaciones estratégicas para Venezuela y el mundo. Destaquemos algunos de sus planteamientos.

La transición geopolítica hacia un orden multipolar

El autor inicia cuestionando la representación cartográfica tradicional, señalando que los mapas son instrumentos políticos que reflejan visiones de poder. Por ejemplo, al contrastar el mapa eurocéntrico con el chino —que sitúa el océano Pacífico en el centro—, Padrino López afirma:

"Aquel mapa no era más que la expresión cartográfica de la visión de aquel orden mundial westfaliano y eurocéntrico" (Padrino López, 2022, p. 18).

Esta cita revela cómo la cartografía ha servido para legitimar estructuras de dominación, un fenómeno que persiste; en la actualidad a pesar del desplazamiento del eje geopolítico hacia Asia, los mapas siguen señalando el eje atlantista como el hegemónico. El autor vincula este cambio con la estrategia estadounidense del "pivote en Asia", implementada durante la administración Obama para contener el ascenso de China, lo que evidencia una adaptación de las tácticas de la Guerra Fría al siglo XXI (Padrino López, 2022, p. 21).

Los pilares del poder contemporáneo: los cuatro "paraguas"

Padrino López identifica cuatro dimensiones críticas para el ejercicio del poder global:

Sobre este último, advierte:

"La Inteligencia Artificial redefine no solo la guerra, sino también la economía y la diplomacia" (Padrino López, 2022, p. 45).

Esta afirmación subraya la interdependencia entre innovación tecnológica y poder geopolítico, donde China y EE. UU. compiten por la supremacía en sectores como el 5G y la computación cuántica.

Venezuela en el contexto del reordenamiento global

El autor analiza la posición de Venezuela como objetivo de injerencias externas debido a su riqueza energética y ubicación geográfica. Critica la narrativa que reduce el conflicto venezolano a una pugna política interna:

"Pensar que lo único que está en juego [...] tiene consecuencias limitadas dentro del espacio geográfico de nuestra Patria sería un acto de extremada estolidez" (Padrino López, 2022, p. 14).

Esta reflexión destaca cómo la Revolución Bolivariana representa un desafío a la hegemonía de los EE. UU., lo que explica los intentos de desestabilización. Padrino López vincula esta dinámica con la Doctrina Monroe y la histórica oposición estadounidense a proyectos integracionistas en América Latina, como el ALBA (Padrino López, 2022, p. 99).

Multipolaridad y soberanía

Padrino López concluye enfatizando la necesidad de construir alianzas estratégicas en un mundo multipolar. El autor propone recuperar el ideal bolivariano del Congreso Anfictiónico de Panamá como mecanismo para fortalecer la autonomía regional frente a las potencias extracontinentales (Padrino López, 2022, p. 107). Este llamado a la unidad se enmarca en una visión donde la soberanía nacional depende de la capacidad de navegar en un tablero geopolítico fragmentado, pero dinámico.

PARTE CUATRO: Visiones Geopolíticas de Actores Clave: China y Rusia

Las visiones geopolíticas de las grandes potencias evolucionan a lo largo de la historia.

Visión Geopolítica de China

De manera sintética podemos presentar la el desarrollo de la visión geopolítica de China de la siguiente manera:

Vamos a detenernos en un eje fundamental de su geopolítica actual, este es la Iniciativa de la Franja y la Ruta la cual es sin duda una estrategia geopolítica global de china

La Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), conocida también como "Belt and Road Initiative" (BRI) o comúnmente como la Nueva Ruta de la Seda, representa uno de los proyectos de infraestructura transnacional más ambiciosos de la historia moderna. Fue anunciada por el Presidente de China, Xi Jinping, durante visitas a Kazajistán e Indonesia en septiembre y octubre de 2013, respectivamente. Esta iniciativa se inspira en la antigua Ruta de la Seda, que históricamente conectaba China con Europa a través de Asia Central y Oriente Medio, y busca revitalizarla principalmente a través de un vasto plan de inversiones en infraestructura.

¿En qué Consiste la Iniciativa de la Franja y la Ruta?

La IFR se estructura fundamentalmente en torno a dos grandes ejes:

El componente más visible de la IFR es la construcción de una extensa red de infraestructura, que incluye carreteras, vías férreas (con preferencia por la alta velocidad), puertos, aeropuertos, plantas de energía, redes eléctricas, líneas de telecomunicaciones (como el 5G) y cables de fibra óptica. Además de la infraestructura física ("dura"), contempla elementos "blandos" como la creación de nuevas zonas económicas especiales y la suscripción de acuerdos para facilitar la circulación transfronteriza de bienes, personas e inversiones.

La iniciativa es un marco de cooperación económica y la mayor plataforma de cooperación impulsada por China. Se concibe como una visión audaz para estimular el desarrollo mundial, a la par que unifica y da coherencia a una variedad de proyectos preexistentes. Las autoridades chinas aspiran a "construir un destino común para la humanidad" y lograr cinco metas clave: coordinación de políticas, conectividad de instalaciones transfronterizas, comercio sin restricciones, integración financiera y vínculos interpersonales.

La financiación de la IFR proviene principalmente de instituciones financieras chinas, incluyendo grandes bancos estatales como el Banco de Exportaciones-Importaciones de China (Exim Bank) y el Banco de Desarrollo de China (CDB), fondos de inversión como el Fondo de la Ruta de la Seda (con un capital inicial de 40.000 millones de dólares), y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), una institución multilateral creada en 2015 a iniciativa de China.

Alcance Logrado por la Iniciativa

Inicialmente, la IFR se diseñó con un enfoque en Asia, Europa y África, buscando fortalecer los vínculos económicos y de conectividad entre China y las regiones que conforman su entorno geográfico amplio. No obstante, la iniciativa es inclusiva y se ha expandido significativamente. Para este 2025, 155 países han firmado acuerdos de cooperación para unirse a la iniciativa. Es destacable la reciente decisión de Colombia de unirse a la Franja y la Ruta, esto a pesar de haber estado y estar alineado como país, geo militarmente a Estados Unidos, destacamos esto para resaltar el papel de reto que supone la iniciativa a la hegemonía de los Estados Unidos.

Geográficamente, la iniciativa abarca múltiples corredores económicos terrestres, como los que conectan China con Mongolia y Rusia; China con Asia Central y Occidental; China con la península de Indochina; China con Pakistán; y Bangladesh con China, India y Myanmar. En el mar, se centra en la construcción o inversión en importantes puertos marítimos en Asia, Europa y África, como el puerto del Pireo en Grecia. La IFR también se ha expandido para incluir proyectos en América Latina y ha propuesto una "Ruta de la Seda Polar" en el Ártico, a través de la cooperación con Rusia.

Impacto en el Posicionamiento Global de China

La IFR es un reflejo de los intereses nacionales y externos de China a medida que asciende en el ámbito internacional y se transforma en una gran potencia política y económica mundial. Se la presenta como el intento más portentoso emprendido por una sola nación para desafiar y reformar el orden mundial, un actor capaz de desafiar la supremacía occidental vigente desde hace dos siglos.

Esta iniciativa es indisociable de los esfuerzos de China por asumir un mayor liderazgo en el orden económico mundial. China busca utilizar la IFR para abrir nuevos mercados en el extranjero para sus empresas estatales que enfrentan problemas de capacidad excedente, salvaguardar su región occidental, afianzar sus intereses geopolíticos y generar la oportunidad de influir profundamente en las "normas internacionales". Por ejemplo, busca "exportar" sus estándares en áreas como los ferrocarriles de alta velocidad y las redes 5G, dificultando la entrada de competidores de Estados Unidos, Japón o países europeos.

En el plano interno, la IFR busca dinamizar las economías de las provincias del interior de China y trasladar gradualmente a otros países industrias maduras con exceso de capacidad o externalidades ambientales negativas. Esto liberaría recursos en China para acelerar su reconversión hacia sectores intensivos en alta tecnología e innovación.

Desde una perspectiva geopolítica, la IFR permite a China expandir su influencia y, en conjunto con Rusia, romper el cerco que la rodea. Se enmarca en un contexto de transición histórica y lucha entre bloques y polos de poder, donde China emerge como un nuevo centro dinámico de la economía mundial con la capacidad de desafiar el orden vigente. La IFR converge con una Rusia cada vez más inclinada hacia la construcción de un polo de poder anclado en el espacio euroasiático.

Beneficios para Otro País Ligarse a la Iniciativa

La IFR presenta oportunidades para los países participantes:

Beneficios para Rusia: Para Rusia, la participación en la IFR ofrece un mayor mercado para sus hidrocarburos, con salida directa al Pacífico y el sudeste asiático. Políticamente, refuerza su alineamiento con China, proporcionando respaldo implícito frente a sus tensiones con la UE y la OTAN.

Aunque las autoridades chinas han enfatizado reiteradamente el carácter abierto de la iniciativa, incluso para regiones como América Latina, es importante notar que se trata de un proyecto esencialmente euroasiático con un claro anclaje geográfico. Si bien ofrece oportunidades, la IFR también presenta desafíos y críticas, como el riesgo de la "trampa de la deuda" (especialmente para economías más débiles), la preferencia por empresas chinas en la ejecución de proyectos y la posibilidad de que los intereses chinos primen sobre los del país receptor, pudiendo influir en sus políticas.

Destaquemos finalmente la política de “Comunidad de futuro compartido” propuesta por China, la cual es el nodo central de su visión geopolítica y la construcción del nuevo orden mundial.

La Comunidad de Futuro Compartido: Pilar Central de la Visión Estratégica China

El concepto de "Comunidad de Futuro Compartido para la Humanidad" (o "Comunidad de Destino de la Humanidad") se ha consolidado como un pilar fundamental y central de la política exterior y la visión estratégica de la República Popular China bajo el liderazgo del Secretario General Xi Jinping. Introducido por primera vez en el informe del XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh) en 2012, este concepto no es simplemente una declaración diplomática, sino que se presenta como el pensamiento guía de China en el manejo de los asuntos internacionales y se ha elevado a la categoría de dirección y orientación del desarrollo del país, estando incluso escrito en la Constitución del PCCh (2017) y en el preámbulo de la Constitución de la República Popular China (2018).

En esencia, la conformación de una comunidad de futuro compartido para la humanidad se define como la construcción de "un mundo caracterizado por la paz duradera, la seguridad universal, la prosperidad de todos, la apertura y la inclusión, la limpieza y la hermosura". Este ideal trasciende las teorías históricas de comunidad y busca ilustrar una noción de pertenencia desde una perspectiva a largo plazo, reflejando el anhelo humano por el sentido, la solidaridad y las acciones colectivas. Se basa en los principios de consulta, construcción conjunta y disfrute compartido, y coincide con visiones de otros países, como la Diplomacia Bolivariana de Paz de Venezuela, emanando de la vocación socialista y humanista de sus gobiernos, enfocados en las necesidades de sus pueblos y desplegando relaciones solidarias y pacíficas.

La centralidad de la Comunidad de Futuro Compartido en la estrategia china se manifiesta de diversas maneras. En primer lugar, es el marco conceptual que engloba las grandes iniciativas globales lanzadas por China en la última década. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), la Iniciativa para el Desarrollo Global (IDG) y la Iniciativa para la Seguridad Global (ISG) forman parte de esta estrategia. De hecho, la BRI es explícitamente presentada como una encarnación y práctica importante de la construcción del concepto de Comunidad de Futuro Compartido, proporcionándole valores y objetivos. Este enfoque integrado busca superar dicotomías históricas, como el enfrentamiento entre civilizaciones continentales y marítimas, promoviendo su integración.

La Comunidad de Futuro Compartido se estructura en un plan general que abarca cinco áreas de desarrollo: confianza mutua en política, cooperación y beneficio mutuo en economía y comercio, aprendizaje mutuo entre culturas, cooperación estrecha en asuntos internacionales, y manejo de problemas de seguridad. Esto se refleja en estrategias más amplias como el plan integrado de las "seis esferas" (economía, política, cultura, sociedad, civilización ecológica, defensa nacional) y la estrategia de las "cinco integridades" (sociedad modestamente próspera, reformas profundas, gobernanza basada en la ley, gobierno estricto del Partido, participación en la gobernanza global). Conceptos específicos como la Comunidad de Futuro Compartido de la Energía también se basan en este marco general.

La promoción de la Comunidad de Futuro Compartido está intrínsecamente ligada a los objetivos de desarrollo nacional de China. Se presenta como parte del gran plan para construir un país socialista moderno y poderoso de manera integral, contribuyendo a la materialización del "sueño chino" del gran rejuvenecimiento de la nación china. Al mismo tiempo, se posiciona como la "solución china" para resolver crisis globales, desafiando la hegemonía del discurso occidental y ofreciendo una alternativa de modernización para otros países en vías de desarrollo. La experiencia de China en la lucha contra el COVID-19 es citada como una demostración práctica de la esencia de esta noción, al compartir experiencias y ofrecer asistencia.

Visión Geopolítica de Rusia

Veremos a continuación los períodos y rasgos de la visión geopolítica de Rusia:

Uno de los autores más destacados sobre la geopolítica Rusa es Alexander Duguin, este plantea como la geopolítica rusa, no es simplemente la aplicación de principios geopolíticos universales al territorio ruso. Más bien, se fundamenta en un estudio profundo de la sociedad rusa, tanto su presente como su pasado, para comprender cómo los rusos interpretan su espacio territorial y el mundo circundante. Esta visión subraya que la geopolítica rusa está intrínsecamente ligada a la autoconciencia de fronteras, identidad cultural y civilizatoria, y la relación con los grupos étnicos vecinos.

Un concepto central en esta geopolítica es la identificación de Rusia como el Heartland, el núcleo terrestre del continente euroasiático. Dugin afirma que "la geopolítica clásica (tanto anglosajona como europea) nos da algunas indicaciones fundamentales para la construcción de una geopolítica rusa con todas las de la ley", pero enfatiza que la posición del observador e intérprete es crucial. Un geopolítico ruso debe ser un exponente de las visiones geopolíticas y portador de las constantes histórico-sociales y estratégicas características de la sociedad rusa. Históricamente, los rusos adoptaron las características del Heartland, identificándose progresivamente con la civilización de la tierra, o telurocracia. Por lo tanto, "la geopolítica rusa es, por definición, la geopolítica del Heartland; geopolítica basada en la tierra, la geopolítica de la tierra". Este punto es fundamental, ya que impone a la geopolítica rusa la obligación a priori de ver el mundo desde la posición de la civilización de la tierra. El análisis de Dugin se diferencia del de Mackinder, aunque utilice su concepto de Heartland, al insistir en que la perspectiva interna rusa es necesaria para entender su propia geopolítica.

La historia rusa es vista como un ciclo histórico continuo en el que la estatalidad eslavo-oriental se ha autoidentificado cada vez más con la civilización de la Tierra y el Heartland. Esta continuidad geopolítica se manifiesta en todas las formas políticas históricas de la llanura rusa: Rus de Kiev, la Horda de Oro, el Zarismo moscovita, el Imperio Ruso y la Unión Soviética. Esta continuidad no es solo territorial, sino también "histórica, social, espiritual, política y étnica". A lo largo de estas etapas, aunque basadas en principios ideológicos a veces contradictorios, un conjunto de rasgos comunes persistió, reflejando los arreglos sociales de un tipo "heroico continental, 'basado en la tierra'. La Rusia contemporánea, la Federación Rusa, es considerada "el heredero geopolítico de las formas políticas y sociales históricas anteriores". Este análisis histórico proporciona la base para comprender la posición inmutable de Rusia como polo de la telurocracia.

Esta identidad geopolítica de Rusia la sitúa en un conflicto fundamental con la civilización del Mar, la talasocracia, encarnada hoy en Estados Unidos y el orden mundial unipolar centrado en América. Este dualismo geopolítico es más profundo que las contradicciones o similitudes político-ideológicas. Es la "gran guerra de los continentes". Dugin ilustra esto con ejemplos históricos, como el duelo entre Rusia e Inglaterra desde el siglo XVIII, o la Guerra Civil Rusa, que interpreta como un conflicto geopolítico entre los Rojos (fuerzas del Heartland, telurocracia) y los Blancos (apoyados desde la periferia por los poderes del mar, talasocracia). La participación de Halford Mackinder, fundador de la geopolítica y figura clave de la talasocracia, como alto comisionado británico para el sur de Rusia durante la Guerra Civil, para apoyar a las fuerzas antibolcheviques y promover la desmembración de Rusia, se presenta como una prueba contundente de esta interpretación geopolítica.

El colapso de la URSS es calificado como una "catástrofe geopolítica monstruosa" para Rusia. Según Dugin, significó la destrucción del Heartland desde dentro y permitió que la civilización del mar (la OTAN) se expandiera hacia el este, llenando el vacío dejado por la civilización de la tierra. La era de Yeltsin, marcada por la "Doctrina Kozyrev" que aceptaba la unipolaridad estadounidense y la integración de Rusia en el mundo occidental, es vista como una capitulación geopolítica, civilizatoria e ideológica, donde "Cartago penetró en el Heartland". Se describe como un período de "ruina de los intereses nacionales" y "debilitamiento significativo del país".

La llegada de Vladimir Putin al poder en 2000 marca un punto de inflexión, con un retorno a una política geopolítica diferente. Dugin argumenta que las reformas de Putin restauraron el "camino tradicional de Rusia", volviendo a su "órbita continental, telurocrática". Esto se manifestó en actos como la censura de la política de "des-soberanización" de la década de 1990, la afirmación de la soberanía política de Rusia, el fortalecimiento del papel del gobierno en la economía y los medios, y una reevaluación de la historia rusa. El conflicto en Chechenia bajo Putin se interpreta como una defensa del control federal sobre el territorio ruso, oponiéndose a las fuerzas que buscaban desmembrar el país con apoyo externo. Políticamente, las acciones de Putin correspondieron a "las características principales de la civilización de la Tierra".

Como objetivo estratégico clave para la Rusia de Putin, Dugin destaca la Unión Euroasiática. Vista como la encarnación concreta del proyecto eurasiático, tiene tres niveles de significado: planetario (establecimiento de un mundo multipolar), regional (integración del espacio postsoviético en un polo estratégico) y doméstico (afirmación del centralismo estratégico y fortalecimiento de las identidades culturales tradicionales). La insistencia de Putin en la multipolaridad y la distinción entre "nación" y "etnia" se alinean con este modelo eurasiático.

PARTE CUATRO: El Orden Mundial: Configuración y Dinámicas

1. ¿Qué es el Orden Mundial?

El orden mundial es una construcción histórica que está definida por la configuración de actores polares. Estos actores polares son Estados-Nación con la capacidad de definir las reglas del orden mundial. Dependiendo de su poder, configuran el orden como unipolar, bipolar o multipolar.

El orden mundial puede ser entendido como un orden de poder mundial, un régimen mundial o un sistema mundial, cuya estructura no solo depende del sistema político-normativo. El poder es el factor real que produce el orden y los tipos de relacionamiento entre actores.

2. Ejes de Configuración del Orden Mundial

El orden mundial se configura a través de varios ejes interconectados:

3. Tipos de Relaciones de Poder

Dentro del orden mundial, existen diferentes tipos de relaciones de poder:

4. Actores Polares y Formas del Orden Mundial

Un Actor Polar es un país que, por su capacidad (militar o económica), puede generar reglas o pautas que dirigen el sistema, ya sea individualmente o en conjunto con otros actores polares o "subsistemas dominantes".

La combinación del poder de los actores polares determina la forma del orden mundial:

5. Dinámicas de Control y Resistencia

Ejemplo de Desborde Contrahegemónico: Venezuela: Se presenta a Venezuela como un caso importante de desborde contrahegemónico. Se considera que aprovechó el margen de maniobra permitido por la línea de control del poder hegemónico. Mediante alianzas regionales y globales, logró integrarse a la geoeconomía de Asia y transitar de una soberanía tutelada a una soberanía autónoma.

6. Polarización en el Sistema Mundial

El sistema mundial está marcado por la polarización. La configuración del sistema tiende a la pugna entre los actores polares por imponer sus propias pautas. Este proceso de polarización continúa hasta que la imposición de pautas se vuelve imposible o el proceso se satura.

PARTE CINCO: Tendencias y Transiciones del Sistema Mundial

1. Tendencias Actuales

Se observa una tendencia hacia un probable sistema internacional multipolar. Este sistema multipolar parece centrado en el eje económico y con un alto índice de "transnacionalidad". Este orden multipolar coexiste con un unipolarismo estratégico militar que se encuentra en transición.

Se plantea la posibilidad del fin de la macro-etapa del Estado-Nación y el paso a una nueva macro-etapa: el estado-Región.

Existen diferentes tipos de transiciones, incluyendo Transiciones Inter-Sistemáticas y Micro-Etapas.

2. Macro-Etapas Históricas (Según Modelo Dallanegra Pedraza)

Según este modelo, las macro-etapas históricas se delinean por la configuración del sistema internacional:

3. Transición Histórica Mundial Actual

Estamos en una Transición histórica mundial. Se describe el periodo actual (aproximadamente desde 2000 en adelante) como un Sistema Mundo Moderno Declinante, caracterizado por la Globalización, Regionalización y Localización. Este declive da paso a un Sistema de Mundo Emergente.

4. Declive de Actores Polares y Reconfiguración del Orden

El declive de un actor polar es un motor clave en la reconfiguración de la forma del orden mundial. Implica la declinación de un actor polar dominante y el surgimiento de otro. "Un mundo declina otro emerge".

Transición de Hegemonía: Reino Unido a EE.UU.: La declinación de la hegemonía británica (aproximadamente 1873-1945) dio lugar a la instalación de una nueva hegemonía: la de Estados Unidos. EE.UU. surgió como actor polar ante el declive del Reino Unido. EE.UU. extendió su hegemonía en la segunda mitad del siglo XX (1946-2000).

5. Crisis y Declive de la Hegemonía Estadounidense en el Siglo XXI

Estados Unidos comienza su crisis y declive como actor polar en el Siglo XXI. Este proceso (aproximadamente 2001-2018) está relacionado con crisis internas que EE.UU ha enfrentado desde las décadas de 1970 y 1980.

Destaquemos de manera preeminente el declive tecnológico de los Estados Unidos frente a China y como en el contexto de la competencia estratégica global, Vladímir Padrino López señala que el “paraguas tecnológico” es uno de los pilares fundamentales del poder contemporáneo (Padrino López, 2022, p. 45). En este sentido, el declive relativo de Estados Unidos y el avance de China pueden observarse en varios factores clave:

Desarrollo y aplicación de la Inteligencia Artificial (IA)

Padrino López advierte que “la Inteligencia Artificial redefine no solo la guerra, sino también la economía y la diplomacia” (2022, p. 45). China ha invertido masivamente en IA, superando a EE. UU. en la cantidad de patentes, publicaciones científicas y aplicaciones comerciales. Empresas chinas como Baidu, Alibaba y Tencent lideran proyectos de IA aplicada a reconocimiento facial, ciudades inteligentes y vigilancia, mientras que el Estado chino implementa estrategias nacionales para dominar este sector en 2030.

Redes de telecomunicaciones y 5G

China, a través de empresas como Huawei y ZTE, ha tomado la delantera en el despliegue global de redes 5G, superando a las empresas estadounidenses en la capacidad de infraestructura y en la exportación de tecnología de telecomunicaciones. Esto preocupa a EE. UU., que ha intentado frenar la expansión de Huawei mediante sanciones y presión diplomática, evidenciando su retraso en la competencia tecnológica directa.

Producción y dominio de semiconductores

Aunque EE. UU. aún lidera en el diseño de semiconductores, China ha avanzado rápidamente en la fabricación y control de la cadena de suministro de estos componentes esenciales. Las inversiones estatales chinas buscan reducir la dependencia de tecnología extranjera, y ya controlan una parte significativa de la producción mundial de ciertos tipos de chips y materiales críticos.

Innovación en energías renovables y baterías

China es actualmente el mayor productor mundial de paneles solares, turbinas eólicas y baterías de litio, elementos clave para la transición energética global. El liderazgo chino en estas tecnologías contrasta con la pérdida de competitividad de EE. UU. en manufactura y desarrollo de energías limpias.

Ciberseguridad y ciberdefensa

China ha fortalecido su capacidad de ciberdefensa y ciberataque, desarrollando una infraestructura digital nacional robusta y exportando sus modelos de control y vigilancia a otros países. EE. UU. enfrenta crecientes desafíos para proteger sus infraestructuras críticas frente a la sofisticación de las operaciones chinas en el ciberespacio.

Digamos finalmente que el declive tecnológico de Estados Unidos frente al ascenso de China no implica una pérdida absoluta de capacidades, sino un reequilibrio acelerado en áreas estratégicas. Como señala Padrino López, “el control de la tecnología es hoy uno de los factores más determinantes para la configuración de la multipolaridad” (2022, p. 46). China ha sabido aprovechar su mercado interno, la planificación estatal y la transferencia tecnológica para cerrar la brecha y, en algunos casos, superar a EE. UU. en sectores clave. Esto reconfigura el tablero geopolítico y obliga a Estados Unidos a replantear sus estrategias de innovación, seguridad y alianzas internacionales.

6. El Bloque BRICS como Polaridad Emergente

El bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) es un ejemplo de polaridad de acumulación. Esta acumulación se manifiesta tanto en el eje geoeconómico como en el eje geomilitar. Se espera que este ascenso del BRICS provoque un recambio en el eje normativo-ONU.

PARTE SEIS: Escenarios Futuros (Desde 2021)

Podemos estimar varios escenarios posibles a partir de 2021:

Se subraya que estamos en una transición.

Sin embargo, se advierte que la transición pacífica al multipolarismo podría ser una ilusión.

Un escenario apocalíptico probable es la guerra y su impacto en la extinción de la especie.

CONSIDERACIONES FINALES

En el escenario geopolítico contemporáneo, asistimos a una transformación profunda del orden mundial. La tendencia dominante es la transición desde un sistema unipolar, caracterizado por la hegemonía estadounidense tras la Guerra Fría, hacia una configuración multipolar donde múltiples actores estatales y no estatales disputan la primacía global. Este proceso no solo implica el ascenso de potencias como China y Rusia, sino también la emergencia de bloques regionales y nuevas formas de cooperación Sur-Sur que desafían las estructuras tradicionales de poder.

La reconfiguración del tablero internacional se manifiesta en varios frentes: la competencia tecnológica y económica, la disputa por recursos estratégicos, el control de rutas comerciales y la proliferación de alianzas alternativas a los viejos esquemas occidentales. Iniciativas como la Franja y la Ruta de China, la expansión de los BRICS y la revitalización de proyectos de integración latinoamericana reflejan la búsqueda de mayor autonomía y capacidad de incidencia por parte de actores históricamente subordinados.

Sin embargo, esta transición multipolar no está exenta de tensiones y riesgos. El surgimiento de nuevos polos de poder genera incertidumbre, fragmentación y, en ocasiones, conflictos abiertos o híbridos. Al mismo tiempo, plantea la oportunidad de construir un sistema internacional más equilibrado, donde la soberanía, la cooperación y la justicia global puedan adquirir un protagonismo renovado.

En definitiva, el reto para los países de América Latina y el Sur Global consiste en aprovechar las grietas del viejo orden para fortalecer su posición estratégica, diversificar sus alianzas y defender sus intereses nacionales y regionales. La comprensión crítica de las tendencias geopolíticas actuales es indispensable para navegar con autonomía en un mundo cada vez más complejo, interdependiente y en disputa.

BIBLIOGRAFÍA

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FERREIRO Bermejo Irene, (2024). El macroproyecto chino: La Iniciativa de la Franja y la Ruta Oportunidades y desafíos para Europa.

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