Teoría Marxista de la violencia La fuerza como partera de la historia y motor de la transformación social

1. Introducción: la violencia como categoría central del marxismo

Lejos de ser una apología de la violencia como fin en sí misma, la tradición marxista ha desarrollado un cuerpo teórico complejo que sitúa la fuerza en el corazón de la transformación social. Desde la célebre metáfora de Marx —la violencia como "partera de la historia"— hasta los análisis estratégicos de Engels sobre la guerra, pasando por la teoría leninista de la insurrección y el concepto de acumulación originaria, el marxismo ofrece un marco integral para comprender el papel de la violencia en la gestación de nuevas sociedades.

Este folleto articula las principales contribuciones de esta tradición, mostrando cómo la violencia no es un accidente en la historia, sino un elemento estructural en la transición de una formación social a otra.

2. Marx y Engels: la violencia como partera de la historia

2.1. La tesis fundamental

En el Manifiesto Comunista (1848), Marx y Engels sostuvieron inequívocamente que "el motor de la historia es la lucha de clases y que la violencia es la partera de toda vieja sociedad que lleva en sus entrañas el germen de una nueva".

"El motor de la historia es la lucha de clases y que la violencia es la partera de toda vieja sociedad que lleva en sus entrañas el germen de una nueva." — Marx y Engels, Manifiesto Comunista (1848)

Esta metáfora no es retórica vacía, sino que expresa una concepción dialéctica del cambio histórico: así como el parto implica dolor y ruptura, la transición de una formación social a otra requiere quebrar la resistencia de las clases dominantes. Las revoluciones sociales son violentas porque las minorías dominantes se perpetúan en el poder empleando la fuerza —el aparato estatal de represión a su servicio— y se aferran a él "a sangre y fuego".

2.2. La hipocresía de las clases dominantes

Marx expresó con particular ironía en La guerra civil en Francia (1871) la doble moral de la burguesía respecto al uso de la fuerza:

"El burgués de nuestros días se considera el legítimo heredero del antiguo señor feudal, para quien todas las armas eran buenas contra los plebeyos, mientras que en manos de éstos toda arma constituía por sí sola un crimen." — Marx, La guerra civil en Francia (1871)

Esta doble moral —la violencia legítima cuando la ejerce el Estado, criminal cuando la ejercen los oprimidos— es para Marx y Engels una constante histórica que desenmascara el carácter de clase del derecho y la moral burgueses.

2.3. Engels, "El General": el estudio sistemático de la guerra

Si Marx fue el economista del materialismo histórico, Engels fue su estratega militar. Apodado "El General" por la hija de Marx, Engels escribió cerca de la mitad de sus artículos para el New York Daily Tribune sobre conflictos armados. Su interés por la guerra no era un pasatiempo erudito, sino una necesidad derivada de una convicción fundamental: "si para transformar el mundo huelga conocerlo, aprender sobre la guerra resulta ineludible, tanto por razones epistemológicas como estratégicas".

Engels acertó en advertir que el desarrollo de las fuerzas armadas y de la tecnología militar sigue el simultáneo desarrollo del capitalismo y la evolución del Estado. En Anti-Dühring sintetizó:

"Nada está determinado más por las condiciones económicas que el ejército y la marina. El armamento, la estructura de los ejércitos, su organización, su táctica y su estrategia dependen directamente del nivel alcanzado por el modo de producción y de los medios de comunicación." — Engels, Anti-Dühring (1878)

2.4. La Comuna de París: lecciones para la revolución

La Comuna de París (1871) constituyó para Marx y Engels un laboratorio histórico de extraordinaria importancia. La lección más importante que extrajeron fue formulada en el Prefacio al Manifiesto Comunista de 1872:

"La Comuna ha demostrado, principalmente, que 'la clase obrera no puede limitarse a tomar posesión de la máquina del Estado en bloque, poniéndola en marcha para sus propios fines'." — Marx y Engels, Prefacio al Manifiesto Comunista (1872)
🔨 La lección fundamental de la Comuna

La clase obrera debe destruir el aparato estatal existente, no simplemente apoderarse de él. Esta afirmación constituyó un punto de inflexión en la teoría marxista de la revolución.

3. Lenin: la insurrección y el momento revolucionario

3.1. La situación revolucionaria

La tradición leninista dedicó buena parte de su reflexión a definir las condiciones que hacen posible una revolución. En La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo (1920), Lenin sintetizó:

"Sólo cuando los 'de abajo' no quieren lo viejo y cuando los 'de arriba' no pueden seguir como antes, sólo entonces puede triunfar la revolución." — Lenin, La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo (1920)

Esta frase condensa una visión dialéctica de la crisis revolucionaria. No basta con la miseria de las masas; se requiere que la clase dominante sufra una crisis de autoridad que la incapacite para gobernar por los medios tradicionales.

3.2. Los tres elementos de la situación revolucionaria

Elemento Descripción
Crisis de las clases altas Incapacidad para mantener el dominio inalterado.
Agravamiento de las necesidades de las masas Miseria y descontento por encima de lo habitual.
Aumento de la actividad de las masas Paso de la pasividad a la acción.

3.3. El partido y la disciplina de hierro

Para el leninismo, la revolución no era un acontecimiento que simplemente "ocurría" cuando maduraban las condiciones económicas. Exigía una organización consciente que pudiera canalizar el descontento hacia objetivos políticos concretos:

"La disciplina de hierro en el partido es una condición esencial para la victoria de la dictadura del proletariado." — Lenin, La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo (1920)

3.4. La insurrección como arte

La tradición leninista sostenía que la insurrección debía entenderse como un arte que requiere:

⚔️ La violencia revolucionaria como instrumento quirúrgico

La violencia revolucionaria debía aplicarse en el momento preciso y con el objetivo de destruir el aparato estatal burgués, no como un fin en sí mismo.

4. La acumulación originaria: la violencia como fundamento del capitalismo

4.1. El concepto de acumulación originaria en Marx

Marx dedicó el capítulo XXIV de El Capital a lo que denominó acumulación originaria, el proceso histórico mediante el cual se crearon las condiciones para el surgimiento del capitalismo. Este proceso no fue pacífico ni evolutivo, sino violento:

"Después de ser violentamente expropiados y expulsados de sus tierras y convertidos en vagabundos, se encajaba a los antiguos campesinos, mediante leyes grotescamente terroristas, a fuerza de palos, de marcas a fuego y de tormentos, en la disciplina que exigía el sistema de trabajo asalariado." — Marx, El Capital (Tomo I, Cap. XXIV)

Marx insiste no solo en el papel clave del Estado burgués en estos crímenes, sino en una tesis fundamental:

"La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva. Es, por sí misma, una potencia económica." — Marx, El Capital (Tomo I, Cap. XXIV)

4.2. La acumulación por desposesión (David Harvey)

Teóricos contemporáneos como David Harvey han actualizado este concepto bajo el nombre de acumulación por desposesión. Según Harvey, la acumulación originaria no es un fenómeno limitado a los orígenes del capitalismo, sino un proceso permanente que se reactiva en cada crisis:

"Una revisión general del rol permanente y de la persistencia de prácticas depredadoras de acumulación 'primitiva' u 'originaria' a lo largo de la geografía histórica de la acumulación de capital resulta muy pertinente. Dado que denominar 'primitivo' u 'originario' a un proceso en curso parece desacertado, en adelante voy a sustituir estos términos por el concepto de 'acumulación por desposesión'." — David Harvey, El nuevo imperialismo (2004)

4.3. La vigencia en la periferia capitalista

Mientras en las sociedades del capitalismo avanzado la acumulación toma formas de explotación, financiarización y privatización, en las sociedades de capitalismo atrasado persiste intensivamente el ciclo de asesinato, saqueo y desposesión como forma central de reproducción del capital. La acumulación originaria o por desposesión seguirá como un ciclo abierto en sociedades que no han logrado la extensión espacio-temporal de sus procesos de acumulación.

5. El caso colombiano: violencia y acumulación originaria

5.1. El despojo como estrategia de acumulación

El caso colombiano ilustra de manera paradigmática cómo la violencia y el despojo operan como mecanismos centrales de acumulación capitalista en la periferia. En el actual ciclo, han sido desplazadas violentamente del campo colombiano más de 7,7 millones de campesinos. El drama de los desplazados tiene de fondo una profunda transformación de la antigua estructura agraria hacia un nuevo sistema agroindustrial cuyo eje es la producción de palma africana, caña y soja para agrocombustibles, además de los enclaves mineros y petroleros.

5.2. La violencia como reestructuración productiva

La apertura de cada ciclo de reorganización del capital en Colombia ha traído aparejado un proceso intensivo de acumulación originaria. Como lo documentan las confesiones de los paramilitares ante Justicia y Paz, el desplazamiento no ocurrió como producto de la confrontación entre guerrilla y ejército, sino como producto del brutal saqueo:

"El despojo asumió varias modalidades, desde las compras forzadas a menor valor hasta el destierro, la usurpación física de la posesión y la destrucción de las viviendas y cercas que delimitaban los predios. El despojo de tierras fue legalizado muchas veces con transferencias forzadas, con la participación de notarios y registradores." — Ley 1448 de 2011 (reconocimiento del Estado colombiano)

6. La violencia y la teoría de la crisis

6.1. La crisis como constante estructural

El marxismo analiza la crisis como una relación permanente y recurrente en la sociedad capitalista, expresada en la tendencia decreciente de la cuota de ganancia. Marx demostró cómo, a medida que se incrementa el capital constante (maquinaria, tecnología) en proporción al capital variable (trabajo), la cuota de ganancia tiende a caer, generando crisis periódicas.

6.2. La violencia como respuesta a la crisis

En cada crisis, el capital busca recomponer su rentabilidad mediante diversos mecanismos, entre ellos:

6.3. La crisis como momento de reorganización

La escuela de la regulación (Aglietta, Boyer) ha mostrado cómo el capital se reorganiza desde la producción de un nuevo régimen de regulación ante cada crisis:

7. La vigencia de la teoría marxista de la violencia

El pensamiento de Engels sobre la violencia y la guerra ha sido objeto de múltiples interpretaciones. Sus textos, "a menudo ignorados por futuras generaciones de socialistas-pacifistas", analizaban los conflictos actuales y pretendían ver qué lecciones de las guerras interestatales se podían sacar para las guerras de clases.

📌 El legado vigente

8. Conclusión: la violencia como continuidad y ruptura

La teoría marxista de la violencia no es una apología de la fuerza bruta, sino un intento riguroso de comprender su lugar en la historia y su papel en la transformación de las sociedades. Para Marx, la violencia era "la partera de la historia": no la fuerza creadora de lo nuevo, pero sí el instrumento necesario para que lo nuevo pudiera nacer frente a la resistencia de las clases dominantes.

Como recordó Marx en su Discurso a la ocasión del 7º aniversario de la I Internacional (1871):

"Antes de realizar un cambio socialista, se necesita una dictadura del proletariado, cuya condición primera es el ejército proletario. Las clases obreras deberán conquistar sobre el campo de batalla el derecho a su propia emancipación." — Marx, Discurso a la I Internacional (1871)

Esta afirmación condensa el núcleo del pensamiento marxista sobre la violencia revolucionaria: no un culto a la fuerza, sino la conciencia de que la emancipación de los oprimidos exige enfrentar la violencia de los opresores con la fuerza organizada de la clase trabajadora.

"La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva. Es, por sí misma, una potencia económica." — Karl Marx, El Capital

Referencias

Marx, K. y Engels, F. (1848). Manifiesto Comunista.

Marx, K. (1871). La guerra civil en Francia.

Engels, F. (1878). Anti-Dühring.

Engels, F. (c. 1888). El papel de la violencia en la historia (proyecto inconcluso).

Lenin, V. I. (1902). ¿Qué hacer?.

Lenin, V. I. (1917). El Estado y la revolución.

Lenin, V. I. (1917). Tesis de abril.

Lenin, V. I. (1920). La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo.

Marx, K. (1894). El Capital (Tomo III).

Harvey, D. (2004). El nuevo imperialismo.

Aglietta, M. (1979). Regulación y crisis del capitalismo.