Vol. 14, No. 2 (2026) • Sección: Teoría y Praxis Crítica

MARXISMO Y PENSAMIENTO CRÍTICO

Contenido del Documento

INTRODUCCIÓN: LA SENILIDAD DEL MARXISMO

El título de esta introducción es el sueño no realizado del liberalismo y las élites del poder, por el contrario el marxismo se hace “carne y habita entre nosotros”.

El marxismo es una corriente de pensamiento político y económico que ha sido objeto de debate y controversia desde su surgimiento en el siglo XIX. A pesar de las críticas y los intentos de desacreditarlo, el marxismo sigue siendo relevante en la actualidad para comprender las convulsiones de época. El marxismo puede ser pensado como doctrina política, pero no se reduce a esto, es en esencia una ideología, es decir, una representación simbólica y conceptual de la sociedad capitalista y las rupturas necesarias a realizar. Como doctrina está en abierta lucha con otras doctrinas-ideologías que pugnan por legitimar el orden social capitalista, veamos un posible cuadro comparativo:

Matriz Comparativa de Doctrinas o Modelos Políticos

Doctrina o modelo político Autores centrales Planteamientos centrales
DOCTRINA LIBERAL Thomas Hobbes:
(Pacto de sujeción)
Estado de naturaleza de todos contra todos. Un Leviatán al que se somete la sociedad civil y este le garantiza paz y seguridad. Transferencia de derechos y poder. Individuo racional orientado al lucro personal. Defensa de la propiedad privada. Negación de la lucha de clases. Gobierno absoluto, irrevocable.
DOCTRINA LIBERAL John Locke:
(Pacto de Asociación)
Ley natural, la razón. Pacto constitucional de derechos. Individuo racional orientado al lucro personal. Defensa de la propiedad privada es la esencia del pacto. Negación de la lucha de clases. Derecho de propiedad, bienes. Derechos civiles y políticos. Separación de poderes, gobierno limitado. Derecho de rebelión.
DOCTRINA LIBERAL REPUBLICANA Juan Jacobo Rousseau:
(Idea de Voluntad General)

James Madison:
(República no tiránica)
Contrato social. Voluntad general como voluntad del cuerpo colectivo que busca el bien común. La soberanía reside en el pueblo. Derechos civiles y políticos. Derechos económicos y sociales. Defensa de propiedad privada y estatal. Negación de la lucha de clases. República no tiránica. Pesos y contrapesos.
DOCTRINA MARXISTA
(Corriente Clásica)
Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburg, Gramsci, Mao, Karlej Acumulación ampliada, acumulación por desposesión, crisis. Lucha de clases y opción por la ruptura revolucionaria con las relaciones del capital. Dictadura del proletariado, democracia. Hegemonía, autogestión.
DOCTRINA MARXISTA
(Teoría Crítica / Escuela de Frankfurt)
Max Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Jürgen Habermas Teoría crítica: No solo interpretar el mundo sino transformarlo. Modernidad como opresión. Aportes al análisis de la industria cultural, el consumo cultural y la alienación. Estética, cultura, sociedad de masas. Hombre unidimensional, consumismo. Acción comunicativa versus influjo unilateral.
DOCTRINA MARXISTA
(Escuela de Budapest)
György Lukács, Ágnes Heller, István Mészáros Aportes a debates sobre conciencia, vida cotidiana y superación de la alienación. El capital como sistema metabólico, sistemas múltiples de dominación.
DOCTRINA MARXISTA LATINOAMERICANA
(Marxismo Latinoamericano)
Julio Antonio Mella, José Carlos Mariátegui, Adolfo Sánchez Vázquez, Enrique Dussel Aportes al debate del marxismo en el contexto multicultural. Vigencia del marxismo en la transmodernidad. Sociopraxis, Sistemas de dominación múltiple del capital.
DOCTRINA MARXISTA
(Geografía Radical)
Doreen Massey, David Harvey Aportes a la teoría marxista del espacio. Geografía radical. Nuevo imperialismo. Acumulación por desposesión.

Es importante destacar como la izquierda global y latinoamericana ha quedado atrapada en la defensa del liberalismo republicano, el cual, si bien postula importantes tareas históricas como la construcción de arquitecturas garantes de los derechos económicos y sociales, defiende en esencia la continuidad del orden de propiedad y poder capitalista.

"El marxismo sin embargo persiste como crítica y alternativa para la superación de las relaciones del capital, las cuales han profundizado en este siglo no solo la contradicción capital-trabajo llevando a la humanidad a una situación de exclusión y pobreza inmensa, sino además la contradicción hombre-naturaleza, llevando al conjunto de la especie a la probabilidad de una extinción."

Son múltiples los aspectos para reflexionar sobre la vigencia del marxismo, sin embargo, en este ensayo nos concentraremos en la reflexión sobre la vigencia actual del marxismo a partir de los siguientes ejes:

Si bien existen múltiples premisas marxistas que son vigentes para la práctica revolucionaria, como la teoría del Estado, el imperialismo, la teoría del valor, entre otros, en este texto nos concentraremos en las tres tesis enunciadas, intentando relacionarlas en la exposición con el contexto Latinoamericano.

LA TEORÍA DE LA CRISIS EN EL MARXISMO Y SU PRESENCIA IMPLACABLE EN LOS CICLOS DEL CAPITAL

1. LA CRISIS COMO CONSTANTE ESTRUCTURAL EN LA ECONOMÍA CAPITALISTA

La economía del capital se introduce en 1929 en una profunda crisis estructural, la cual no tenía nada que ver con las anteriores crisis coyunturales del capitalismo, ésta por el contrario amenazaba con un malestar generalizado y la movilización obrera que tenía el referente socialista soviético.

La aparición de la crisis tuvo como hecho visible la crisis de la bolsa de Nueva York en 1929, 13 millones de acciones no pudieron ser vendidas, el pánico lleva al intento de vender la totalidad de las acciones, ante la imposibilidad de realizarse, explota la aguda crisis, los ahorristas intentan retirar su dinero, todo es un caos la economía Norte Americana y el conjunto del mundo se adentran en una profunda recesión.

“A principios de la crisis del 29 existió un período de calma relativa... En los Estados Unidos, durante este período, no había ningún tipo de seguridad social, ni siquiera contra el paro... se produjeron manifestaciones masivas, sobre todo frente a las oficinas de asistencia a los pobres; hubo enfrentamientos, actos desesperados e intervenciones de la policía... frente a estas masas la policía no podía hacer nada. La ciudad entera estaba bloqueada.”

Paul Mattick (Marxismo y Keynesianismo, 1969)

Mattick reseña como después del inicio de la crisis, la miseria de las masas había llegado hasta tal punto que, si la policía hubiese continuado con las detenciones y asesinatos, la gente habría explotado. Y es precisamente en esta situación cuando empieza la serie de reformas de Roosevelt, los *public works*, la asistencia a los parados. El gobierno se vio obligado en 1933 a decidir en este sentido, pues se había llegado al punto en el que un movimiento decididamente revolucionario habría podido tomar forma de un momento a otro.

La ortodoxia económica lleva a la agudización de la crisis, dado que existía la confianza que el propio mercado equilibraría el ciclo económico hacia un nuevo auge y prosperidad. Sin embargo, ante el agudo contexto de crisis Estados Unidos responde con el New Deal de Roosvelt, mientras Alemania avanza en la vía fascista para conjurar la crisis.

En noviembre de 1932 el desempleo llega a 14 millones de personas en Estados Unidos y 7 millones en Alemania. En este contexto, Franklin Roosevelt gana las elecciones presidenciales en Estados Unidos y luego es reelegido en 1936. Rápidamente Roosvelt plantea “puede ser que la demanda y la necesidad sin precedente y acción inmediata pueda exigir que nos apartemos de los procedimientos normales del equilibrio en los procedimientos públicos, entonces pediré al congreso el único instrumento para enfrentarnos a la crisis, amplias facultades para enfrentar la crisis, tan amplias, como si nos viésemos invadidos por un enemigo extranjero”(Roosvelt,1936). Propuso así el New Deal o nuevo pacto, cuya esencia era el desarrollo del intervencionismo estatal para garantizar las ganancias de la industria, incrementar los salarios, desarrollar programas sociales y elevar la demanda.

Visto desde la perspectiva de la superación de la crisis capitalista y el salvamento del sistema capitalista, “El New Deal que, como cualquier otro medio defensivo del capitalismo, puede dar la impresión de una acción consciente y planificada, en realidad era sólo una respuesta ciega y desesperada, de un sistema entre la espada y la pared de sus propias contradicciones, muy pronto logró diferir la agudización del antagonismo social hasta la “solución” aportada con la Segunda Guerra Mundial.”(Matick,1969)

Durante este ciclo de crisis El economista Inglés Jhon Maynard Keynes, trabajaría en conceptualizar estas reacciones espontáneas del capital, logrando sistematizar en 1936 sus ideas en el libro titulado *Teoría General de la Ocupación, el Interés y el dinero*, en él planteará una ruptura con el libertarismo liberal que afincado en su defensa del déficit estatal cero y una equivalencia fija de la moneda anclada al oro, no encontró una respuesta adecuada a una crisis que no terminó de comprender.

Keynes consideró que el centro de la solución aportada por el New Deal fue la elevación de la demanda efectiva, es así como su modelo trabaja en hallar los medios para que la demanda efectiva fuera suficiente para reducir el desempleo a niveles “tolerables”, apuntando así al “pleno empleo” y al amortiguamiento estatal de los efectos perturbadores de las contradicciones del capital. La aplicación del modelo Keynesiano se generalizaría después de la segunda guerra mundial.

Tras la segunda guerra mundial, Estados Unidos emerge como una sólida potencia económica, Alemania y Japón quedan devastados, sin embargo, el “milagro” de la reconstrucción alemana y japonesa, los colocaría para la década del 50 y 60 como potencias industriales emergentes que disputaban con fuerza el mercado norte americano y global. Mientras Estados Unidos vivía el apogeo del Keynesianismo, Alemania y Japón en su ciclo de reconstrucción y posterior fortalecimiento como potencias desde los años 60, orientaban su economía desde la ortodoxia liberal.

A fines de los años 60, a raíz del más largo período ininterrumpido de expansión económica en la historia de los Estados Unidos, los economistas Robert Solow y Paul Samuelson, ganadores del premio Nobel, pronunciaron jubilosas necrologías sobre la destructiva inestabilidad económica capitalista. Solow ironizaba que la noción de un "ciclo de negocios" ya no despertaba interés teórico, mientras Samuelson bromeaba con que la Agencia Nacional de Investigación Económica se había quedado sin su materia de trabajo. De acuerdo con Arthur Okun, las recesiones bajo las síntesis neoclásicas-keynesianas eran tan previsibles y raras como los accidentes aéreos.

Otra realidad se impuso, sorprendiendo y adentrando al capitalismo global desde 1973 a una prolongada fase de descenso en su rentabilidad y a la aparición de crisis sucesivas, llegando a la letal crisis financiera del año 2009.

[Gráfico: Tasa de ganancia – Tasa de plusvalía – Composición orgánica del capital en EE.UU. (1951-2013)]
Fórmula representada: Tasa de ganancia = Tasa de plusvalía / (composición del capital + 1)

La tasa de ganancia, expresada como el cociente entre la tasa de plusvalía (trabajo excedente sobre trabajo retribuido) y la composición orgánica del capital se derrumba desde 1973 hasta 1977, año en que comienza su recuperación, para volver a entrar en una profunda crisis durante 1978, 79, 80, 81 y 82. Esta crisis ha querido ser explicada como una crisis de costos, producto del incremento del precio del petróleo en la coyuntura de 1973 por la guerra Árabe-Israelí y el embargo árabe, así como la revolución Iraní de 1979.

Sin embargo, los datos nos muestran como desde antes de la crisis del petróleo, particularmente en 1970, ya se habían presentado crisis cíclicas que golpearon la rentabilidad del capital.

[Gráfico: Tasa de ganancia y crisis cíclicas - Estados Unidos, 1951-2017]
Análisis de las fases periódicas según Marx: calma, animación, prosperidad, superproducción, crisis y estancamiento.

En el gráfico podemos apreciar como la economía Norte Americana comenzó un ciclo ascendente durante toda la década del 60, otro tanto pasó con la japonesa y alemana. Estos años fueron decisivos según Robert Brenner, para que surgieran competidores que con nuevas capacidades y tecnologías lograron introducir sus productos a menor costo en el mercado mundial, a este fenómeno le llamará Brenner “reductores de costos”, y explicará desde ellos la caída en la tasa de ganancia capitalista. Saliendo con ello al paso de los enfoques que quieren explicar la crisis en los costos tanto de las materias primas como de los costos laborales, Brenner demostrará como desde la década del 60, el indicador remuneración del trabajo, cayó progresivamente en las economías de Japón, Alemania y Estados Unidos.

“La defensa de la rentabilidad a través de todo el período, y su recuperación parcial en los años 90, ha estado basada en una represión de salarios sin precedentes durante el último siglo... Entre 1973 y 1990, el salario real por hora cayó en un 12 por ciento.”

Robert Brenner (2007)

El agudo deterioro del rendimiento económico de las economías capitalistas avanzadas durante el último cuarto de siglo comparado con los primeros 25 años de la posguerra fue evidente. En todas esas economías las tasas de crecimiento promedio de la producción, de capital social (inversión), de productividad laboral y de salarios reales desde 1973 hasta ahora, han sido de un tercio a la mitad de las tasas de los años 1950-73 mientras que la tasa promedio de desempleo ha sido más del doble.

Las crisis son momentos de transformaciones generales en las condiciones de producción e intercambio, expresan la caída en la tasa media de ganancia capitalista. El afán central del capitalista es la acumulación de riqueza, es la ganancia, pero el marxismo ha señalado una ley en el capitalismo y es la tendencia a la caída en la ganancia capitalista. La ganancia capitalista cae porque el capitalismo es un sistema donde no hay planificación para la producción, así que se produce hasta llegar un momento en que como resultado de los bajos salarios, los trabajadores y la sociedad no tienen capacidad para consumir estos bienes producidos, se da entonces lo que se conoce como las crisis capitalistas.

Las crisis son una expresión de la superproducción y el desorden capitalista, sin embargo, en las crisis concurren también elementos políticos y culturales de cada período que es importante destacar.

Hablemos ahora del concepto de ciclo, la idea de ciclo económico alude a una onda de crecimiento en la productividad y la tasa media de ganancia en las ramas o conjunto agregado de sectores económicos de una sociedad y el conjunto mundial, se pensó como la existencia de movimientos ondulantes en la economía. El ciclo supone una fase de despegue, una de apogeo o auge, para adentrarse luego en una fase de crisis o de declive. La crisis es un momento de colapso de los indicadores fundamentales de productividad y rentabilidad, arrastrando así los demás indicadores de empleo, ingresos, estabilidad monetaria hasta su impacto social con el incremento de los niveles de pobreza.

Alrededor del reconocimiento o caracterización del ciclo económico se han configurado posiciones controversiales y antagónicas en la filosofía económica. Para los economistas del siglo XIX a excepción del Marx, la crisis era un fenómeno pasajero de corta duración sin impactos significativos en orden estructural de la acumulación, si bien validaban la existencia del ciclo económico lo pensaban generado por factores externos, cuando más era una expulsión de los sectores improductivos y atrasados para dar paso a los sectores de alta productividad y rentabilidad. Todo esto a pesar de haber vivido momentos de aguda crisis como la de 1873, conocida en la historia como el pánico de 1873, marcada por la quiebra de la entidad bancaria Jay Cooke And Company y la caída de la bolsa de Viena.

Durante el siglo XX, en el período de posguerras, desapareció la idea de crisis como parte del ciclo de negocios. Los felices años de la década del 20, o los felices años 60 son ilustrativos del descrédito en que se adentraron las teorías de la crisis, particularmente la marxista. En este último período se reconocía la existencia de crisis, pero como vimos en párrafos anteriores, se creía contar con las medidas keynesianas como fórmula salvadora de las variaciones macroeconómicas. La crisis global de 1929, así como la crisis de 1973, introdujeron sobresaltos y transformaciones importantes, no solo en las condiciones de realización del ciclo de negocios, sino también en la teoría económica.

LA LECTURA DE MARX DE LAS CRISIS DEL CAPITAL

Marx analizará la crisis como una relación permanente y recurrente en la sociedad capitalista, es decir una ley, la cual expresa la “tendencia decreciente de la cuota de ganancia”, para ilustrar esta ley parte de clarificar el concepto de cuota de plusvalía, la cual es igual a:

Cuota de plusvalía = Trabajo excedente / Trabajo retribuido

Al respecto explica Marx (1894) en El Capital:

"Supongamos, por ejemplo, que 100 libras esterlinas representen el salario de 100 obreros digamos durante una semana. Si estos 100 obreros rinden la misma cantidad de trabajo necesario que de trabajo sobrante... su producto total de valor será = 200 libras esterlinas y la plusvalía por ellos producida ascenderá a 100 libras. La cuota de plusvalía p/v será en este caso, del 100%."

Pasa luego a ilustrar la cuota de ganancia como:

Cuota de ganancia = Cuota de Plusvalía / Capital total (c + v)

Con base en esta fórmula y con el ejemplo donde la cuota de plusvalía es de 100, demostrará la tendencia al decrecimiento de esta cuota de plusvalía en la medida que se incrementa el capital total (Capital constante + Capital variable), por la vía de incrementar el capital constante:

Si c = 50 y v = 100 → g' = 100/150 = 66%
Si c = 100 y v = 100 → g' = 100/200 = 50%
Si c = 200 y v = 100 → g' = 100/300 = 33%
Si c = 300 y v = 100 → g' = 100/400 = 25%
Si c = 400 y v = 100 → g' = 100/500 = 20%

Marx continúa argumentando que “Si, además, partimos del supuesto de que este cambio gradual en cuanto a la composición del capital no se opera simplemente en ramas aisladas de producción, sino que más o menos se da en todas ellas... llegaremos necesariamente a la conclusión de que este incremento gradual del capital constante en proporción al variable tiene como resultado un descenso gradual de la cuota general de ganancia...” (Marx,1894)

Marx plantea también como en un país menos desarrollado, donde la inversión en medios de producción o capital constante es menor, y la inversión en capital variable o trabajo necesario es mayor, la tasa media de ganancia será superior, esto ocurrirá por la vía de incrementar la explotación de la fuerza de trabajo. Con base en lo anterior planteará unos casos en los que el capital podrá contrarrestar la caída en su tasa media de ganancia, estos son:

Casos en que el capital podrá contrarrestar la caída en su tasa media de ganancia y superar las crisis (Marx)

Casos contrarrestantes Explicación de los casos según Tomo III de El Capital
Aumento del grado de explotación del trabajo Aumenta concretamente de dos modos: mediante la prolongación de la jornada de trabajo y mediante la intensificación del trabajo mismo.
Reducción del salario por debajo de su valor Se relaciona con el problema de la concurrencia. Es una de las causas más importantes que contribuyen a contrarrestar la tendencia decreciente de la cuota de ganancia.
Abaratamiento de los elementos del capital constante El valor del capital constante no aumenta en la misma proporción que su volumen material por causa del crecimiento de la productividad del trabajo. El mismo proceso que hace aumentar la masa material hace bajar el valor de sus elementos.
La superpoblación relativa Inseparable del desarrollo de la capacidad productiva. Provoca la abundancia de obreros asalariados disponibles y abarata la mano de obra, permitiendo que ramas de producción retrasen la mecanización.
El comercio exterior Abarata los elementos del capital constante o los medios de subsistencia, elevando la cuota de plusvalía. Permite ampliar la escala de la producción, aunque acelera a largo plazo la composición orgánica general.
Aumento del capital por acciones Grandes capitales invertidos en empresas ferroviarias o similares que sólo arrojan dividendos o intereses. Al arrojar ganancias inferiores a la media y no entrar en la nivelación general, impiden que la cuota de ganancia caiga con mayor rapidez.

Factores del Siglo XX que complementan la perspectiva de Marx

Dimensión adicional Explicación contemporánea
Relocalización territorial de la producción En la perspectiva de incrementar la cuota de plusvalía, el capital disloca las concentraciones industriales, trasladando a Asia y países del tercer mundo la producción manufacturera.
Acumulación por desposesión Proceso ininterrumpido y cíclico definido por David Harvey. Frente a la metrópoli garantista, el capital se extiende violentamente hacia latitudes ultramarinas y periferias mediante el saqueo, privatizaciones y desposesión de poblaciones enteras.

La teoría marxista de la crisis se hace vigente una y otra vez en cada contexto de crisis del capital, su vigencia es incontestable, los debates o cuestionamientos que se le introducen al marxismo es la hipótesis del colapso del sistema capitalista a partir de la crisis, la constatación histórica sin embargo ha mostrado la capacidad de la acumulación capitalista para reorganizarse y encontrar salidas a su crisis de ganancia. En los párrafos siguientes presentaremos algunos elementos de la “Teoría de la regulación”, la cual reflexiona sobre las diversas formas de reorganización capitalista, creando nuevos “regímenes de acumulación” y “nuevos modos de regulación.”

EL ENFOQUE DE LOS REGULACIONISTAS COMO DESARROLLO Y CRÍTICA A LA TEORÍA DE LA CRISIS EN MARX

El enfoque de la regulación agrupa a una escuela de destacados economistas entre los que podemos mencionar a Michel Aglietta, Robert Boyer y Alain Lipietz. Su mirada de la crisis está explicada desde la visión Marxista de la caída tendencial en la cuota de ganancia.

Según la escuela de la regulación, la crisis como caída tendencial en la cuota de ganancia ha buscado ser resuelta por el capital, no solo incrementando la sobre explotación desde el incremento del tiempo de trabajo o la flexibilización laboral al romper la implicación de trabajador en una relación de trabajo de por vida, sino que responde construyendo un nuevo arreglo global y espacial que sea garante en la recuperación de la cuota de ganancia. A este arreglo institucional lo denominarán regulación, en el proceso del capital encontraremos de manera cíclica el siguiente juego:

[Esquema de Regulación: Tríada Triangular entre CRISIS, ACUMULACIÓN y REGULACIÓN]
Hitos temporales: Crisis de Demanda (1929) → Crisis de Costos (1973) → Crisis de Burbuja Financiera (2009)

La idea de regulación propone una mirada sobre la reorganización del capitalismo para superar sus crisis, lo cual superaría la idea de la crisis estructural del capital y su colapso desde el ascenso de la revolución del trabajo.

El capital se reorganiza desde la producción de un nuevo régimen de regulación ante cada crisis, este régimen de regulación es entendido como “el conjunto de regularidades que aseguran una progresión general y relativamente coherente de la acumulación del capital, es decir que permite reabsorber o extender en el tiempo las distorsiones y desequilibrios que nacen permanentemente del mismo proceso. Estas regularidades conciernen a:

“La producción capitalista es la unidad de un proceso de trabajo y un proceso de valorización, unidad en la cual es dominante este segundo... La transformación del proceso de trabajo crea relaciones internas en la producción que adaptan la cooperación de las fuerzas de trabajo a la dominación de la relación salarial. Así la producción constituye una estructura en movimiento...”

Michel Aglietta

La producción es una estructura en movimiento y encontrará desde el centro de la crisis un arreglo que le permite recuperar su tasa de ganancia, este arreglo lo realizó en la crisis de 1929 desde el incremento del consumo y la reorganización del trabajo desde el Fordismo. Para la crisis del 73 desde la revolución tecnológica buscando abaratar su capital constante y la flexibilización laboral desde la sobre explotación a partir de la relocalización industrial fuera de las metrópolis capitalistas y la creación de la “maquila” como un espacio de explotación sanguinaria.

La crisis del 2009, expresa una crisis en transición, la cual por la vía del rescate prolonga el momento de su explosión recesiva global, para Michel Aglietta, el capitalismo va de burbuja en burbuja. En un contexto de deflación y sin miedo a la inflación, la voracidad por el riesgo es la constante:

“Por un lado, la duradera desaparición de la inflación ha reducido la aversión al riesgo; por el otro, los nuevos productos financieros y las nuevas instituciones financieras, como los hedge funds, permiten dispersar los riesgos... Hoy, la inflación es baja, el crédito mana a borbotones y las burbujas de precios de activos se suceden.”

Aglietta, 2007

El trabajo de los regulacionistas y su tesis de la capacidad del capitalismo para reorganizarse, relativizan sin duda la pretensión marxista de las crisis estructurales de las que emergerá la revolución. Si bien su arsenal explicativo es gigantesco, tiene implicaciones políticas como la idea del cierre de revolución social, al menos como evolución y maduración de condiciones objetivas que auto negarán al propio capital. Nuestra contestación está sin duda en la revolución política, la cual precede sin lugar a dudas la ruptura con las relaciones del capital.

LA MIRADA DE LA CRISIS DESDE EL NEOMARXISMO: Robert Brenner

Robert Brenner es un economista norteamericano, en su libro *Turbulencia en la economía Mundial*, expone su tesis sobre las crisis capitalistas como una caída tendencial en la tasa de ganancia, ésta la explica desde la perspectiva marxista de sobre producción y des planificación en los ciclos de negocios, esto lleva a la aparición de reductores de costos, los cuales desde innovaciones tecnológicas logran inundar los mercados de mercancías a menor costo.

Comparte en esto último la tesis de Schumpeter sobre innovación, pero plantea una crítica: “Sin embargo, Schumpeter puede haber subestimado el lado potencialmente destructivo de su destrucción creativa. Si las empresas que tienen una rentabilidad reducida, debido a la introducción en su línea, por parte de los reductores de costos, de productos de menor precio y costo, poseen un capital fijo no puede esperarse que respondan más o menos inmediatamente abandonando la línea.” (Brenner,2009)

[Gráfico analítico de Brenner: Curva tendencial descendente e intersección de sobreproducción y subcompetencia global]

En la intensa competencia capitalista desatada en la postguerra, particularmente en la década del 60, entre Estados Unidos, Japón y Alemania, Brenner ve la introducción al mercado mundial de una sobreproducción inmensa que ha llevado a que la reducción en la tasa de utilidad configure una larga fase descendente. Su análisis cuestiona la crisis iniciada en 1973 como una crisis de costos por el incremento del precio en el petróleo, por el contrario afirma el papel de la industria Japonesa y Alemana en la reducción de costos e intensificación de la competencia. Muestra como en este período aumenta la productividad medida como la relación producto entre inversión, pero demuestra la caída en la tasa de rentabilidad.

También cuestiona la idea de la crisis provocada por el poder del sindicalismo y su imposición de una excesiva remuneración al trabajo. Demuestra la profunda crisis y cooptación del mundo sindical, así como la caída en la remuneración del trabajo desde la década del 60, cuestiona igual la tesis marxista de la crisis como producto del incremento en la composición orgánica del capital (Capital Constante). En relación a estos elementos plantea:

“Incluso hoy en día, la mayor parte de los estudios sobre el comienzo y la persistencia de la actual prolongada fase descendente en la economía mundial toman como punto de partida las sucesivas crisis del petróleo... Según la tesis marxista fundamentalista, para competir, los capitalistas deben eliminar costos mediante el aumento de la mecanización, manifestada en una composición orgánica creciente del capital (proporción capital-trabajo). Pero al hacerlo, no pueden evitar provocar una caída en la tasa total de rentabilidad porque el aumento en la composición orgánica del capital da por resultado un incremento de la proporción producción-trabajo que es insuficiente para contrarrestar la caída paralela de la producción-capital...”

Brenner, 2009

En particular sobre el papel de los trabajadores en la caída de la rentabilidad del capital no cree plausible que la explicación de la fase descendente sea que los trabajadores de todas partes acumularon suficiente poder como para restringir las utilidades. Contrario a estas explicaciones, Brenner ahonda en la ilustración sobre los reductores de costos:

“... presento una explicación de la larga fase descendente que encuentra el origen de la reducción de la rentabilidad – hablando esquemáticamente – en la tendencia de los productores para desarrollar las fuerzas productivas y aumentar la productividad económica mediante la instalación de métodos de producción cada vez más baratos y eficaces... con el resultado de que la rentabilidad total es restringida por los precios reducidos frente a costos que no logran ser reducidos.”

Brenner, 2009

“Parto de la premisa que, bajo las relaciones capitalistas de propiedad, la generalización de la norma individual de maximización de la rentabilidad combinada con la presión de la competencia a lo largo de todo el sistema tiende a significar el crecimiento de las fuerzas productivas y la productividad en general... Pero, dada la naturaleza competitiva y poco planificada del capitalismo, no se puede asumir que no hay problemas de realización. El mismo recorte en los costos llevado a cabo por las empresas que crea el potencial para que crezca la rentabilidad total crea el potencial para que caiga la rentabilidad total...” (Brenner,2009)

Brenner continúa afirmando: “Due to the fact that la tasa de utilidades de los reductores de costos permanece igual que antes y como las tasas de utilidades de las empresas con costos mayores se han visto reducidas, el resultado es una reducción total de la tasa de utilidades de toda la línea. En estas condiciones, se puede decir que la línea se caracteriza por su sobrecapacidad o exceso de producción porque la insuficiencia de la demanda no permite que las empresas de costos más altos mantengan sus antiguas tasas de utilidades... Hay sobrecapacidad y exceso de producción respecto a la tasa de utilidades que existía hasta ese momento.”(Brenner,2009)

Finalmente, Brenner comparte la idea de la crisis como un momento para expulsar las fuerzas improductivas e ineficientes, hecho no producido aun desde la crisis de 1973, pues el crédito y la burbuja financiera han venido a postergar la recesión definitiva. Anticipa un escenario catastrófico de explosión de la burbuja global y adentramiento en una crisis sin antecedentes en la historia del capitalismo.

EL ENFOQUE REVISIONISTA: Eduard Bernstein y el abandono absoluto de la teoría de la crisis y la revolución

A finales del siglo XIX, el movimiento socialista europeo, nucleado en torno al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), experimentó la mayor fractura teórica de su historia. Este quiebre no fue meramente un desacuerdo táctico, sino una bifurcación política fundamental sobre la naturaleza del capitalismo y la transición hacia el socialismo. Por un lado, Eduard Bernstein, influenciado por el pragmatismo, inauguró la corriente conocida como "revisionismo", la cual proponía adaptar la teoría marxista a las realidades empíricas que él creía observables de una economía que se estabilizaba, que no colapsaba en la crisis. Por el otro, Rosa Luxemburg, representando el ala izquierda revolucionaria, alzó una defensa implacable del marxismo a través de su célebre tratado *¿Reforma o Revolución?*.

El núcleo de la pregunta o interrogante político del que partía Bernstein era el siguiente: ¿es el socialismo el resultado inevitable del colapso intrínseco del capital o es un proyecto ético-político que debe construirse democrática y gradualmente dentro del marco institucional existente?

El punto de partida de Bernstein fue la constatación empírica de que varias de las predicciones cardinales de Karl Marx no se estaban cumpliendo de la forma catastrofista esperada. El capitalismo industrial de finales del siglo XIX, lejos de polarizarse de manera inminente en dos clases absolutas sumidas en la miseria, estaba diversificando su estructura de propiedad gracias al surgimiento de las sociedades por acciones, al fortalecimiento de los sindicatos y a la expansión de una clase media administrativa. Para Bernstein, la resiliencia del capital exigía que el socialismo abandonara la "teoría del colapso" y se concentrara en la acción política práctica y cotidiana. Su famosa premisa de que "el objetivo final no es nada; el movimiento lo es todo", según su visión, el socialismo no es un evento apocalíptico posterior a una gran crisis, sino un proceso continuo de democratización económica y social.

Luxemburg identificó de inmediato el peligro político que entrañaba la postura revisionista. Si se eliminaba la premisa de la crisis terminal y la inevitabilidad del colapso capitalista, el socialismo perdía su base científica y su necesidad histórica objetiva. Para Luxemburg, las reformas parlamentarias y los mecanismos de adaptación del capital (como el crédito o los carteles) no suprimían las contradicciones del sistema, sino que simplemente las aplazaban y agravaban a una escala internacional. Argumentaba que concebir las reformas como el método de realización del socialismo, en lugar de herramientas para preparar al proletariado de cara a la toma del poder, transformaba el socialismo científico en una utopía moral basada en la buena voluntad de la burguesía.

Matriz Comparativa del Debate Político: Bernstein vs Luxemburg

Bloque Temático La Visión Crítica y Revisionista de Bernstein (1899) La Respuesta Crítica de Rosa Luxemburg (1900)
1. El Fin de la Catástrofe y la Teoría del Colapso Las predicciones de Marx no se cumplieron: el capitalismo demostró capacidad de adaptación, la miseria disminuyó y las crisis no fueron terminales. El salto brusco es una utopía. "El objetivo final... no es nada; el movimiento lo es todo". Negar el colapso equivale a abandonar la necesidad del socialismo. Si el capitalismo puede autorregularse de forma indefinida, el socialismo deja de ser una necesidad histórica objetiva y deviene en simple utopía moral o deseo ético.
2. Las Reformas del Estado y la Democracia El Estado no es un ente monolítico de opresión; puede ser democratizado gradualmente desde dentro. Mediante la legislación laboral, el sufragio universal y las reformas, la clase obrera avanza pacíficamente hacia el socialismo. El Estado capitalista es un órgano de dominación de clase. Las reformas son conquistas necesarias pero limitadas; sirven para fortalecer la conciencia obrera, pero nunca abolirán las relaciones de explotación desde el parlamento.
3. Los Límites de la Gestión Pública (Espacio y Número) La centralización absoluta del Estado es ineficiente por límites físicos y demográficos. Propone el colectivismo sólo en sectores de "rutina industrial" y defiende la autoadministración comunal autónoma y el libre mercado en lo cualitativo. Delegar la economía al cooperativismo de mercado o la autoadministración local sin derrocar el poder político central de la burguesía es una ilusión. Las cooperativas dentro del capitalismo terminan compitiendo bajo leyes comerciales y autoexplotando a sus trabajadores.
4. El Materialismo Histórico y los Factores Ideológicos Flexibiliza el determinismo económico marxista. A medida que la sociedad progresa, las instituciones jurídicas, tradiciones y la conciencia moral adquieren autonomía para guiar la base económica. Defiende la vigencia del materialismo histórico de Marx. Acusa a Bernstein de "eclecticismo idealista burgués". Las corrientes ideales o la ética están condicionadas en última instancia por las contradicciones de la infraestructura económica.
5. La Dialéctica Hegeliana y el Blanquismo Revolucionario Rechaza la dialéctica de contradicciones absolutas por considerarla un "fraude especulativo" que arrastra al socialismo hacia el "Blanquismo" (fe milagrosa en que el golpe violento de una minoría puede crear milagros económicos). Reafirma el método dialéctico como la única herramienta científica para entender las crisis inherentes del capital. Bernstein confunde la violencia revolucionaria de masas conscientes (marxismo) con conspiraciones de élite (blanquismo).

Análisis de las Dimensiones del Debate

Estado, Democracia y Límites de la Gestión: La divergencia sobre el papel del Estado expone dos concepciones contrapuestas del poder político. Bernstein se niega a ver al Estado como un mero instrumento de la burguesía. A su juicio, el sufragio universal y las instituciones parlamentarias permiten vaciar gradualmente el contenido de clase del Estado para sustituirlo por el interés común. Bernstein plantea que la centralización económica totalizada bajo un estado socialista hipertrofiado derivaría en una burocracia ineficiente.

Luxemburg refuta esta noción tachándola de ilusoria. Para ella, la democracia formal burguesa no es un terreno neutral, sino una fachada jurídica que protege la propiedad privada de los medios de producción. La reforma legislativa puede regular los excesos de la explotación (la jornada laboral, la seguridad industrial), pero no puede alterar la esencia del trabajo asalariado ni abolir la extracción de plusvalía. Su crítica a las cooperativas de producción propuestas por el reformismo es directa: dentro de un océano de competencia capitalista, las cooperativas se ven obligadas a adoptar las lógicas de mercado para sobrevivir, convirtiendo a los propios obreros en sus propios capitalistas y administradores de su autoexplotación.

Epistemología: Dialéctica contra Eclecticismo: En el plano puramente filosófico, la disputa se traslada al método analítico. Bernstein ataca la herencia hegeliana del marxismo. Considera que la dialéctica de la negación de la negación obliga a los teóricos a encasillar la realidad en contradicciones absolutas y catastróficas, lo que vincula directamente con el blanquismo. El blanquismo, como jacobinismo radical, confía ciegamente en que la toma violenta del aparato estatal por una vanguardia decidida, puede forzar las condiciones económicas para decretar el socialismo. Frente a esto, Bernstein introduce la ética kantiana: el socialismo debe desearse y construirse como un imperativo moral de justicia y libertad, independientemente de si la economía colapsa o no.

Rosa Luxemburg responde reafirmando que la dialéctica no es un adorno especulativo, sino la única lógica capaz de capturar el movimiento vivo y contradictorio de la historia. Acusa a Bernstein de abandonar el materialismo científico para regresar a un eclecticismo idealista precientífico. Para Luxemburg, asociar la revolución con el blanquismo es un error burdo o una distorsión malintencionada; la revolución marxista no es el golpe de mano de una minoría conspirativa, sino el acto democrático de autoliberación de la inmensa mayoría proletaria que ha alcanzado la conciencia de clase a través, precisamente, de las luchas cotidianas por reformas. La reforma y la revolución no son métodos distintos que se eligen a discreción en un menú político; la reforma es el medio y la revolución es el fin.

II. ACUMULACIÓN ORIGINARIA Y EXPANSIÓN ULTRAMARINA DEL CAPITAL

1. EL ANÁLISIS DESDE LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA Y LA PRESERVACIÓN DE LA TASA DE GANANCIA CAPITALISTA

Algunos han pretendido situar la acumulación originaria como una lógica presente en las primeras fases de formación del capitalismo, la ven como una lógica propia de la transición del feudalismo al capitalismo, ésta por el contrario ha persistido durante más de 200 años como una lógica de extensión espacio-temporal de la acumulación del capital bajo la forma de agresión colonial y neocolonial, o bajo formas de acumulación por desposesión en los contextos del capitalismo periférico o atrasado.

Veamos los rasgos iniciales de la acumulación originaria descrita por Marx en El Capital:

"Después de ser violentamente expropiados y expulsados de sus tierras y convertidos en vagabundos, se encajaba a los antiguos campesinos, mediante leyes grotescamente terroristas, a fuerza de palos, de marcas a fuego y de tormentos, en la disciplina que exigía el sistema de trabajo asalariado"

Marx insiste no sólo en el papel clave del Estado burgués en esos crímenes sino en algo que se olvida siempre pero que es básico para entender el capitalismo: “En parte, estos métodos --los de la acumulación originaria-- se basan, como ocurre con el sistema colonial, en la más avasalladora de las fuerzas. Pero todos ellos se valen del poder del estado, de la fuerza concentrada y organizada de la sociedad, para acelerar a pasos agigantados el proceso de transformación del régimen feudal de producción en el régimen capitalista y acortar los intervalos. La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva. Es, por sí misma, una potencia económica”.

Para Marx, la acumulación originaria representa la prehistoria de la acumulación capitalista, sin embargo, en la colonización imperialista significó la reapertura de ciclos de acumulación originaria en la totalidad de países de África, América Latina y Asia. De la misma manera, la reorganización postfordista del capitalismo y la transnacionalización de la economía ha supuesto la permanencia de los ciclos de acumulación originaria.

La acumulación originaria permite tipificar formaciones socio-económicas que no dan el paso a la modernidad política y productiva propia del capitalismo de postguerra. Es claro que los países del centro cerraron en sus territorios el ciclo de acumulación originaria, dando paso a formaciones económicas, culturales y políticas modernas, aunque mantuvieron en las latitudes ultramarinas como eufemísticamente se denominó a sus colonias, terroríficas formas primitivas de acumulación.

La acumulación originaria cumple dos funciones: garantiza la configuración de relaciones sociales necesarias para la implantación de las formas de explotación capitalista, y desarrolla las condiciones materiales para conjurar la caída en la tasa de ganancia capitalista por la vía del coloniaje o neocoloniaje o la acumulación por desposesión interna.

Teóricos como David Harvey, cuestionan el concepto acumulación originaria y proponen el de acumulación por desposesión: “Una revisión general del rol permanente y de la persistencia de prácticas depredadoras de acumulación “primitiva” u “originaria” a lo largo de la geografía histórica de la acumulación de capital resulta muy pertinente... Dado que denominar “primitivo” u “originario” a un proceso en curso parece desacertado, en adelante voy a sustituir estos términos por el concepto de “acumulación por desposesión." (Harvey, 2004, p. 16)

Según Harvey, “la desventaja de estos supuestos es que relegan la acumulación basada en la depredación, el fraude y la violencia a una 'etapa originaria'” (Harvey, 2004, p. 15). Para Harvey, la acumulación por desposesión consiste en el uso de métodos de la acumulación originaria para mantener el sistema capitalista, mercantilizando ámbitos hasta entonces cerrados al mercado. Descarga en los sectores empobrecidos la crisis de sobreacumulación del capital mediante la financiarización, sobreexplotación, privatización, desregulación y el saqueo. Es de gran valor este desarrollo conceptual pues permite complementar y caracterizar las diversas formas de gansterilización de la acumulación capitalista.

Sin embargo, hay un rasgo importante a destacar sobre estas formas violentas de acumulación: está presente en cada período en que la acumulación debe reordenarse y construir un nuevo régimen. En su reorganización, el capital funcionaliza como espacios para la producción de excedentes, el saqueo y los sectores que otrora fueron valorados como derechos (salud, pensiones, educación), engulléndolos en el mercado.

Mientras en la mayoría de sociedades del capitalismo avanzado y medio la acumulación capitalista supera en lo fundamental las formas primarias de acumulación por desposesión, en las sociedades de capitalismo atrasado persiste intensivamente el ciclo de asesinato y saqueo. Las potencias extienden esta lógica hacia ultramar; el capitalismo periférico lo hace hacia el interior de su propio país, siendo casos patéticos el contexto colombiano y el centroamericano.

EL CICLO NO CERRADO DE LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA EN SOCIEDADES COMO LA COLOMBIANA

Tomamos el contexto colombiano como ejemplo típico para reflexionar sobre la acumulación originaria, pues como veremos es la única sociedad latinoamericana en que no se ha cerrado este ciclo de acumulación, por el contrario, la violencia y la acumulación sanguinaria siguen siendo la constante.

Los últimos 40 años han significado para el campo en la sociedad colombiana, el paso de una realidad agraria a una estructura agroindustrial. La lógica del capital y su presencia en el agro colombiano desde los megaproyectos, las plantaciones agroindustriales y el narcotráfico, son el trasfondo del nuevo ciclo de violencia intensa y expulsión masiva del campesinado.

El primer gran ciclo de violencia desde la década del 30 hasta el 60, tuvo como resultado la concentración de la tierra y la creación de condiciones para la activación del modelo industrializador a partir de los miles de expulsados del campo que pasaron a la ciudad. El ciclo de acumulación originaria se profundiza en las últimas tres décadas, logrando descomponer las formas clásicas de la producción agropecuaria hacia la formación de una estructura agroindustrial transnacionalizada, expresada en las transnacionales de la droga, de la energía, petróleo, palma de aceite y bio-combustibles. Ocurrió igual con el narcotráfico como expresión de la acumulación capitalista, el cual se configura como una cadena transnacional financiera, productiva, de distribución y consumo con aniquilamiento de la estructura agraria tradicional.

En el ciclo de 1930 a 1977, la recomposición de la actividad económica y la acumulación de capital provocaron una movilización de la población descomunal. La proporción de la población urbana pasó de un 31% en 1938 a 39% en 1951, 52% en 1964, 59% en 1973 y 67% en 1985. Las cuatro principales ciudades del país dominaron el proceso, pasando de concentrar el 8% de la población en 1938 al 27% en 1985.

Diversos rastros documentales permiten concluir la intencionada política de violencia dirigida a la despoblación del campo cuando, obedeciendo a una misión enviada por los Estados Unidos, el asesor Lauchlin Currie sostenía que “la guerra puede tomar el lugar de un programa de movilidad acelerada”. Igualmente, la reapertura del nuevo ciclo de acumulación por desposesión tuvo entre los años 1978 a 1985 como fondo el crecimiento de la inversión extranjera en minería y petróleo, que creció más de 10 veces, consolidando un modelo brutal sustentado en la violencia narco-paramilitar y el terrorismo de Estado.

En este ciclo de terror fueron desplazados violentamente del campo colombiano más de 7,7 millones de campesinos. El drama de los desplazados tiene de fondo una profunda transformación agraria hacia un nuevo sistema agroindustrial (palma africana, caña y soja para agrocombustibles, además de enclaves mineros y petroleros).

“El Brigadier General Pauxelino Latorre condujo a un anciano agricultor a través de un laberinto de pasillos... El agricultor Enrique Petro, pobre, con más de 60 años... denunció ante el general que URAPALMA estaba sembrando palma de aceite en la tierra que los paramilitares le habían robado en 1997... Al final del breve encuentro, Petro fue intimidado para legalizar la usurpación, perdiendo el 85 por ciento de su finca.”

Testimonios de Justicia y Paz (2009)

El mismo Estado colombiano reconoció en las consideraciones de su proyecto de víctimas que “El despojo asumió varias modalidades, desde las compras forzadas a menor valor hasta el destierro, la usurpación física de la posesión y la destrucción de las viviendas... El despojo de tierras fue legalizado muchas veces con transferencias forzadas, con la participación de notarios y registradores...” (Ley 1448 de 2011).

Frente a las lecturas liberales que presentan este fenómeno como premoderno, mafioso e inconexo, el análisis crítico devela que nunca se ha configurado una oligarquía terrateniente al margen de la oligarquía financiera y los intereses transnacionales. Estamos ante una nueva configuración de la relación estado, el cual cumple las funciones fundamentales que le exige el ciclo de acumulación capitalista.

COLOMBIA: CICLOS DE CRISIS Y DE REORGANIZACIÓN DEL CAPITAL DESDE LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA

En la cartografía del capital en el siglo XX y XXI de la sociedad Colombiana, el primer elemento evidente es que hablamos de una formación socio-económica en la que coexisten, aunque subordinadas, otras relaciones de explotación de vasallaje. El otro elemento a destacar es que cada ciclo obedece a imperativos globales del capital financiero y transnacional de reacomodo ante las crisis mundiales de 1929, 1977 y 2008. El mapa analítico del saqueo lo sintetizamos en la siguiente matriz estructural:

Matriz de Acumulación de Capital y Poder en la Sociedad Colombiana

CICLOS Y ENFOQUES Regulación competitiva
Manejo Proteccionista
Regulación Monopolista – Régimen Fordista
Modelo Estructuralista de Desarrollo
Regulación competitiva (1978-2025)
Modelo Neoliberal y Apertura
1900-1930 1930 A 1948 1948 A 1977 1978-2023
Características del Régimen y Sectores Estructurantes Estado gendarme y represivo (Masacre de las Bananeras). Desarrollo y consolidación de economía cafetera. Primacía de la economía agraria. Reconfiguración poblacional por la guerra de los mil días (poblamiento de occidente). Surgimiento de sujetos autónomos y profundización de la lucha por la tierra. Apuesta Reformista del régimen: "Revolución en Marcha" y Ley Agraria de 1936. Legislación laboral básica. Contrapeso de terror y crimen político. Configuración de formas incipientes de economía industrial y ganadería extensiva. Contrarreforma y ciclo de terror (Asesinato del movimiento Gaitanista y Jorge Eliécer Gaitán). Consolidación de la economía industrial monopolizada por grupos económicos (Suramericana, Santo Domingo, Ardila Lülle, Sarmiento Angulo, Carvajal). Intento reformista agrario de Lleras Restrepo (1965) para conjurar la crisis. Pacto de Chicoral como restauración reaccionaria. Reinicio de terror paramilitar. Financiarización y desindustrialización burguesa (maquilas). Venta de empresas a transnacionales. Consolidación de extracción minero-energética (Carbón, oro, petróleo, coltán: 5.8 millones de hectáreas con títulos). Palma africana y caña para biocombustibles. Desplazamiento forzado de 7.7 millones de campesinos.

Uso del suelo (114.7M ha): 38.6M ha ganadería extensiva; 4.9M ha agricultura real (potencial de 21.5M ha). Café (18%), Maíz (13%), Arroz (10%), Plátano (9.3%), Caña (8.8%), Palma (7.8%).

III. CONTRADICCIÓN CAPITAL TRABAJO Y LUCHA DE CLASES

LA TESIS MARXISTA SOBRE LA LUCHA DE CLASES

En el prólogo a la edición alemana al Manifiesto Comunista de 1883, Federico Engels afirma de modo contundente:

"... toda la historia de la sociedad -una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo- es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas... esta idea cardinal fue fruto personal y exclusivo de Marx."

Desde entonces, el ataque más rabioso de las corrientes liberales ha sido desvirtuar o “suavizar” el peso radical de esta teoría. Dentro del campo marxista, autores modernos como Erik Olin Wright (1996) incorporan al análisis la categoría de "Situación de clase", referida a posiciones complejas e intermedias basadas en la intersección de tres formas de explotación: la propiedad de bienes de capital, el control de bienes de organización y la posesión de credenciales o cualificaciones. Presentamos un cuadro de síntesis de este rico debate:

Visión Marxista sobre Clases y Lucha de Clases

Elementos Carlos Marx Nikos Poulantzas Emilio Pradilla Erik Olin Wright
Contexto y Régimen de Acumulación Sociedad industrial - Colonialismo clásico - Libre cambio. Estado interventor, capitalismo monopolista, regulación fordista. Financiarización del capital, regulación postfordista, desposesión periférica. Capitalismo financiarizado transnacional, sobreexplotación postfordista.
Eje de Configuración Social Explotación - Dominación clasista pura. Estructura institucional del Estado y articulación de clases. Relación capital-trabajo como eje estructurante del sistema mundo. Situaciones contradictorias de clase basada en 3 controles (medios físicos, fuerza de trabajo, inversiones).
Sujeto Social Clases definidas por propiedad de medios. Paso de clase en sí a clase para sí. Conjuntos de agentes definidos por prácticas económicas, políticas e ideológicas. Pequeña burguesía asalariada. Clases sociales y capas policlasistas periféricas. Fuerzas sociales activas. Delimitación por cualificaciones y posiciones múltiples.
Visión del Cambio Transformación revolucionaria de superación total. Crisis de regulación y bloqueos institucionales al cambio. Transformación radical hacia un horizonte emancipado. Horizonte emancipado transitable desde la profundización democrática.

EL INTENTO DE REVISIÓN DESDE CORRIENTES NO MARXISTAS

Autores no marxistas como Max Weber, Manuel Castells o Pierre Bourdieu han construido, bajo la apariencia de renovación conceptual, teorías de adaptación social que postulan el orden del capital como inexpugnable. Es paradigmático el papel de Manuel Castells y su teoría de los "nuevos movimientos sociales", donde desplaza el análisis de la explotación fabril por la lucha en torno a los "Medios de Consumo Colectivo".

Categoría de Clases desde Autores No Marxistas

Criterios Max Weber Manuel Castells Pierre Bourdieu Alain Touraine
Contexto de Acumulación Sociedad industrial y burocratización. Tránsito a la regulación postfordista e informacional. Capitalismo maduro, desposesión de capital simbólico. Sociedad postindustrial y de servicios.
Eje Social Central Situaciones móviles, estamentos, estatus y burocracia. Distribución, planeación urbana y Medios de Consumo Colectivo. Capitales múltiples (Económico, Cultural, Simbólico, Social) y distinción. Distribución de la acción e identidad de los actores.
Sujeto Social Estamentos alrededor de situaciones de mercado. Desecha las clases; prioriza Nuevos Movimientos Sociales. Jerarquías ocupacionales y habitus clasificados. Nuevos Movimientos Sociales fragmentados.
Visión del Cambio Movilidad social e institucional. Avance progresivo hacia un Estado social regulador. Reproducción del campo o reformas institucionales. Evolución democrática intrínseca al sistema.

LA TEORÍA DE LOS MEDIOS DE CONSUMO COLECTIVO Y SU INTENCIÓN DE CERRAR EL HORIZONTE SOCIALISTA

Según Castells, los medios de consumo colectivo (vivienda, salud, educación, transporte público) dependen de la gestión estatal. Argumenta que la especificidad de las sociedades dependientes latinoamericanas combina tres fenómenos: la problemática de la marginalidad por sobrepoblación relativa, la urbanización salvaje (marginalidad ecológica) y la asistencia pública como estrategia populista de movilización. Castells acusa de "desviación izquierdista" a quienes insisten en reducir la conflictividad contemporánea a una oposición directa entre capital y trabajo.

Esta tesis vacía la potencia de la lucha política real. Emilio Pradilla Cobos (1990), en su obra *Contribución a la crítica de la teoría urbana*, destruye esta base teórica recordando una premisa fundamental de Marx: el punto de partida es siempre la producción socialmente determinada, siendo el consumo un momento de una totalidad articulada. Castells aísla el consumo y desvía el análisis de la explotación de la fuerza de trabajo en el territorio. Con la irrupción del neoliberalismo, la privatización salvaje de los antiguos servicios públicos demostró el carácter puramente mercantil que el capital les asigna, reasumiendo con fuerza la vigencia analítica de las clases en pugna.

IV. LAS VÍAS PARA ACCEDER AL PODER: EXPERIENCIA VENEZOLANA

El problema de la violencia revolucionaria en la concepción del Chavismo puede sintetizarse en la célebre afirmación del presidente Hugo Chávez: “Esta es una revolución pacífica, pero no desarmada”. Interpretar la Revolución Bolivariana como una transición puramente electoral es un error histórico. Las condiciones de ruptura con el viejo orden puntofijista combinaron el Caracazo (1989), las insubordinaciones cívico-militares de 1992 y la insurrección popular del 2002 que derrotó el golpe de Estado de la derecha.

El Chavismo recupera sin complejos la tradición insurgente de los años 60, 70 y 80 (frentes guerrilleros de las FALN liderados por el capitán Manuel Ponte Rodríguez o Juan de Dios Moncada Vidal). Sin embargo, replantea el dispositivo estratégico de la guerra popular campesina debido a las condiciones materiales de Venezuela: el patrón rentístico petrolero provocó una migración rural acelerada, confinando la población a un entorno netamente urbano (90%) y desarticulando el peso del campesinado como clase revolucionaria.

“El 4 de febrero marcó la ruptura del clima político de conciliación en el país, rompió todo el esquema de alternancia política que había en Venezuela y abrió una nueva era, sin duda alguna.”

Alí Rodríguez Araque (Antes de que se me olvide)

El análisis de Kléber Ramírez y Alí Rodríguez devela el trasfondo económico de la IV República: la tiranía puntofijista de Rómulo Betancourt respondió al libreto de los monopolios petroleros norteamericanos (Creole y David Rockefeller) para desplazar el control nacional de hidrocarburos. La Revolución Bolivariana triunfó al articular en un bloque histórico a las masas populares urbanas excluidas con las corrientes nacionales y patrióticas al interior de las fuerzas armadas, reivindicando la memoria histórica de líderes como Fabricio Ojeda, Américo Silva y Argimiro Gabaldón.

V. SISTEMAS DE DOMINACIÓN MÚLTIPLE Y LAS CARAS DE LA OPRESIÓN

El análisis contemporáneo de la dominación ha transitado hacia modelos multidimensionales y estructurales. En este marco, la categoría de **Sistema de Dominación Múltiple (SDM)** de Gilberto Valdés Gutiérrez y el modelo de **"Las cinco caras de la opresión"** de Iris Marion Young enriquecen el marxismo sin diluir su núcleo crítico, complementando la centralidad de la explotación con otras formas estructurales de opresión.

"El campo económico y social del capital completa su fortaleza con su conversión en capital simbólico. Mientras enfrentábamos su poder visible con las armas de la crítica reflexivo-racional, sus tentáculos estetizados contactaban con los subvalorados rincones del inconsciente social e individual de sus víctimas, logrando incorporarlas, en no pocas ocasiones, al consenso de sus victimarios."

Gilberto Valdés Gutiérrez (2008, p. 1)

Iris Marion Young define de forma paralela la opresión estructural propia de las sociedades liberales contemporáneas, desvinculándola de la mera voluntad de un gobernante tiránico:

"La opresión así entendida es estructural y no tanto el resultado de las elecciones o políticas de unas pocas personas. Sus causas están insertas en normas, hábitos y símbolos que no se cuestionan... No podemos eliminar esta opresión estructural deshaciéndonos de los gobernantes o haciendo algunas leyes nuevas, porque las opresiones son sistemáticamente reproducidas en las más importantes instituciones..."

Iris Marion Young (2000, p. 74-75)

A través de las cinco caras (explotación, marginación, carencia de poder, imperialismo cultural y violencia), este enfoque devela cómo la exclusión del mercado expulsa a millones de seres humanos catalogados como "no redituables" por el capital. Asimismo, la dominación totalizadora del capital subsume y potencia opresiones preexistentes (patriarcado, racismo y ecocidio). La violencia en este marco no es un acto aislado, sino un andamiaje sistémico tolerable (por ejemplo, el feminicidio multicausal de Ciudad Juárez, donde el patriarcado se entrelaza con el orden neoliberal, o la mercantilización de la dote tradicional en la India globalizada).

La noción de Sistema de Dominación Múltiple radica, en conclusión, en la superación del reduccionismo mecanicista. Las luchas contra el capital exigen no sólo un nuevo orden político-institucional alternativo, sino la superación histórica de una civilización excluyente, patriarcal, discriminatoria y depredadora, abriendo las compuertas hacia una pluralización organizada de alternativas en red y autogestión de productores libres.

"Las revoluciones comienzan, porque obedecen a razones históricas. La nuestra ha comenzado. Cuando se vaya a escribir la historia de esta época que vivimos, ya se dirá con toda precisión cuál fue su duración."

Argimiro Gabaldón